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Está en los genes
El número
mágico es 46. Tú aportas 23 cromosomas en una célula y tu pareja otros 23.
A partir de la unión de ambas comienza la vida. Un hijo está en camino, un
nuevo ser que lleva en sus genes toda la información precisa para que su
desarrollo y evolución se completen a la perfección. Es el misterio de la
genética. |
Cuando
nació Irene y llegó a la habitación en los brazos de su mamá, se entabló entre
los presentes una curiosa conversación: “Tiene los mismos ojos que su tía
Laura”, decía una parte de los asistentes. “No, de eso nada, es igual que su
padre y que el abuelo José”, aseguraba la otra parte de la familia. Ella, recién
llegada a este mundo, hacía muecas y abría los ojos para que la contemplasen
felices unos y otros.
Pero, ¿qué tienen que ver la tía Laura o el abuelo José con la carita y los
gestos de Irene?
Pues mucho, porque ella ha heredado unas características, desde el color del
pelo al tipo de piel, desde la capacidad intelectual a los rasgos físicos, que
le han transmitido sus padres y a éstos, los suyos y que les identifican como
familia. Toda esta información está contenida en sus genes y éstos se hallan en
todas sus células. Ocurre que al estar mezclados en la niña los genes que ha
recibido de su padre y de su madre, el resultado es Irene, un ser diferente a
ambos padres, aunque se parezca a los dos.
¿Y por qué hay unos rasgos que se heredan más que otros?
Porque existen dos tipos de genes, los dominantes y los recesivos. Los primeros
son determinantes, es decir, basta con que el individuo herede uno para que se
manifieste el rasgo (es lo que sucede con los ojos negros o con el pelo oscuro)
y, además, pueda transmitirlo a los descendientes. El otro tipo de genes son los
que necesitan otro gen con la misma información para manifestarse o transmitirse
(ojos claros, pelo rubio...). Lo mismo ocurre con otros aspectos, como el
carácter, la inteligencia o la salud, porque ésta también se hereda.
¿Qué son las enfermedades genéticas o hereditarias?
Son enfermedades que se transmiten de padres a hijos y por ello pueden
afectar a varios miembros de la familia.
Puede ocurrir que la información contenida en los genes no sea correcta,
entonces nos encontraríamos con una alteración cromosómica, un defecto congénito
o ante una enfermedad hereditaria, cuya importancia dependerá del tipo de
información afectada (ya sabes, si es un gen dominante o recesivo).
¿Cómo se puede saber si un futuro hijo estará afectado por una enfermedad
genética?
Cualquier mujer que desee quedarse embarazada y lo planifique siguiendo los
consejos de calidad de vida que le indique su ginecólogo (alimentación, vida
saludable, eliminación de sustancias tóxicas, etc.) y que después acuda a las
revisiones médicas y se someta a las pruebas que el especialista indique, tiene
muchas posibilidades de que su gestación termine bien.
No obstante, cada pareja debe ser valorada independientemente, ya que existen
circunstancias o situaciones de riesgo que aconsejan realizar pruebas antes del
nacimiento, para conocer si el futuro bebé porta algún problema de tipo
genético.
¿Quiénes deberían hacerse este tipo de pruebas?
Está indicado realizarlas cuando la futura madre tiene más de 35 años (o el
padre más de 50); cuando, independientemente de la edad de ambos, la ansiedad y
la angustia que causa la gestación de un posible hijo con problemas así lo
recomiende; cuando hay antecedentes de hijos o familiares con alteraciones
cromosómicas; cuando se producen abortos de repetición (muchos embriones con
anomalías cromosómicas se pierden durante los primeros meses), y cuando en el
transcurso de una ecografía se observa un feto con malformaciones.
Ha de quedar claro que estas pruebas detectan o descartan enfermedades
hereditarias, pero existen otros trastornos que pueden afectar a la salud del
bebé y que no tienen nada que ver con la genética. Existen otros problemas como
infecciones fetales, consumo por parte de la madre de medicamentos o sustancias
inadecuadas, etc., que pueden causar malformaciones en el feto.
¿En qué momento hay que consultar al genetista?
Si durante las primeras semanas de gestación o antes de ésta, deseáis el
consejo de un genetista, por propia decisión o por la existencia de antecedentes
de enfermedades hereditarias en cualquiera de los miembros de la pareja, el
tocólogo os indicará a qué centro hospitalario con servicio de genética o
consulta privada podéis acudir. También os informará sobre el diagnóstico,
pronóstico, tratamiento y riesgos del trastorno que queréis conocer.
¿Qué es y cómo se realiza un estudio genético?
El término estudio genético es tan impreciso como decir “análisis de sangre”
sin especificar qué se quiere averiguar en él (glucosa, colesterol, etc.). En el
caso del estudio genético, se puede hacer un estudio de cromosomas (su número,
su estructura, etc., es decir, un cariotipo) o mirar el tipo de información que
éstos contienen (es decir, un estudio de biología molecular). Y para esto último
hay que especificar también qué se busca (un retraso mental, una diabetes, una
fibrosis quística, etc.). Cualquier persona que necesite un estudio genético
puede dirigirse a un genetista para que haga una valoración de su caso. La
Seguridad Social sólo cubre este estudio si existen antecedentes o si la futura
madre es añosa (38 años o más).
El estudio consta de dos partes. Una teórica, en la que se valora todo el
historial clínico de la persona y el de su familia, el historial obstétrico (si
se trata de una mujer), exploraciones complementarias, etc., y a continuación el
propio análisis, con las pruebas genéticas que se realicen en las muestras de
sangre o tejidos.
Empieza una nueva era
El desciframiento
del código genético humano permitirá en el plazo de 10-20 años curar
enfermedades como el alzheimer, el parkinson, la diabetes, el cáncer, etc. ¿Cómo
hemos llegado a este importante avance para la humanidad? Gracias a la terapia
génica o, lo que es lo mismo, a la posibilidad de tratar, curar, corregir o
sustituir un gen defectuoso y librar así al individuo de padecer un determinado
trastorno y, además, evitar la transmisión de esa información incorrecta a
futuras generaciones. Aunque en la actualidad esta técnica se encuentra en fase
de experimentación, ya se han logrado notables progresos y han nacido bebés a
los que se les ha librado de padecer una enfermedad genética (entre ellas la
enfermedad de Huntington, bebés “burbuja”, hemofilia, etc.).
Otros importantes beneficios que supone el desciframiento del código genético,
son la creación de una nueva generación de fármacos más eficaces y
personalizados en los que se eviten las reacciones adversas y la posibilidad de
realizar diagnósticos mucho más precoces, puesto que se conocerá la
predisposición genética de cada persona a padecer ciertas enfermedades.
Belinda Santamaría
Asesora médica: Dra. María Teresa Solé,
genetista del Instituto Dexeus, de Barcelona.