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21 estrategias para lograrlo
¡Vamos a la "guarde"!
Separarse de vosotros, convivir con otros niños, adaptarse al nuevo ambiente y a los nuevos horarios... Son retos que vuestro hijo superará antes y mejor con estos trucos.

El primer ciclo de la escuela infantil, de 0 a 3 años, supone un primer contacto con el mundo escolar y la salida del niño de su propio mundo (su casa, sus papás, sus juguetes...) para conocer todo lo que hay fuera y ganar autonomía. Según los expertos, la edad ideal para comenzar esta aventura son los dos años (el pequeño ya se hace entender mediante el lenguaje y se interesa por otros niños), pero cualquier momento es bueno si preparáis a vuestro hijo con antelación, cuidáis los detalles para que su entrada en este nuevo ambiente sea agradable y aplicáis una serie de trucos para que se sienta más contento, seguro y confiado.

Semanas antes: la preparación
Vuestro hijo tiene que estar preparado de antemano para enfrentarse a una situación nueva que le desconcertará. Es importante crear en él la ilusión por su “aventura”. Sin embargo, no todos los niños responden igual. Exagerando un poco las personalidades, los perfiles típicos serían el del “ilusionado”, que está deseoso de comenzar y no dará problemas el primer día de guardería, y el del “inseguro”, que aunque sienta curiosidad, prefiere no arriesgarse en cosas nuevas y dirá frases como “no quiero ir”o “¿por qué me dejas?”... Las estrategias son las mismas para ambos, aunque con el segundo tipo es necesario trabajar más la motivación y tendréis que empezar a aplicarlas unas semanas antes de su “debut”, para que al pequeño le resulte más fácil adaptarse.
Limitar las novedades. Si se ha producido o se va a producir algún otro cambio importante en su vida (un nuevo hermano, una mudanza...), tratad de retrasar o adelantar la entrada en la escuela infantil, para que no coincidan. Las novedades, mejor de una en una.
Crear una rutina. Un par de semanas antes, adaptad sus horarios a los que tendrá en la escuela (hora de levantarse, de comer, de dormir la siesta, de merendar...). Así sus rutinas no se verán alteradas al empezar a ir a la guardería.
Visitar el centro. Id al centro con el niño antes de que empiecen las clases y presentadle a su profesora para que conozca quién se va a quedar con él. Además, podrá ver cosas que le interesarán, como dibujos o disfraces.

Leerle cuentos. Si tiene edad para entenderlos, contadle cuentos sobre niños que van a la guardería. Para él es más sencillo comprender lo que queréis explicarle a través de una historia.
Compartir experiencias. Otra forma de hacerle ver que sabéis cómo se siente es contarle vuestras propias vivencias infantiles. Cuando las recuerde y las relacione con las suyas propias, se sentirá más tranquilo en su nuevo entorno.


 

¿En la escuela, con una niñera o con los abuelos?
La escuela infantil es una buena opción cuando el niño no puede estar con los padres durante el día, pero no es la única. Quedarse en casa con la niñera o los abuelos son alternativas adecuadas. Cada una de las tres opciones tiene ventajas e inconvenientes que conviene conocer para sacar todo el partido de ellas.
ESCUELA INFANTIL
Ventajas: En un centro homologado por Ley, los padres tienen la seguridad de que su hijo estará atendido por personas cualificadas. Además, el niño está en contacto con otros pequeños, lo que favorece su socialización y adaptación a la vida escolar.
Inconvenientes: No tiene una persona dedicada en exclusiva a él, debe madrugar y salir de casa a diario y al principio lo pasará mal. Cuando esté enfermo (el primer año bastantes veces, ya que no está inmunizado), los padres deberán buscar una alternativa para que alguien le cuide en casa.
NIÑERA
Ventajas: El pequeño cuenta con una persona en exclusiva para él y permanece en su entorno habitual, con sus cosas y juguetes, lo que le da seguridad. Se mantiene más a salvo de enfermedades, al no estar en contacto con otros niños, y para los padres se reduce el estrés que provocan los horarios de recogida estrictos.
Inconvenientes: Los padres no tienen tanta garantía como en la escuela infantil respecto al trato y a la estimulación del niño. Además, el contacto con otros pequeños es mucho más limitado.
ABUELOS
Ventajas: Hay una o dos personas, a las que ya conoce, dedicadas en exclusiva a él. Y se estrechan los lazos afectivos con familiares distintos a los padres y hermanos.
Inconvenientes: El niño tiene que madrugar (salvo que los abuelos vayan a su casa) y pueden surgir diferencias entre éstos y los padres respecto a la educación, los hábitos... La estimulación no es igual que la de un profesional y el pequeño no tiene tanto contacto con otros niños de su misma edad.

 

Los primeros días: la adaptación
En cuanto pasen los primeros días, vuestro hijo verá la escuela como un elemento más de su mundo, pero por ahora se siente inseguro; siempre ha estado con vosotros o alguien cercano, no entiende por qué tiene que ir todos los días y alberga la duda de si volveréis a recogerle. Su temor le lleva a la reacción más común: llorar al entrar o montar una pataleta. Otra reacción frecuente es ignorar a sus papás cuando vuelven a buscarlo. Aunque está deseando verlos, puede mirar para otro lado, como muestra de su enfado. Estas conductas son normales y pronto desaparecerán. En esta fase podéis ayudarle aplicando distintas estrategias, muchas de las cuales os serán también muy útiles a lo largo del curso:
Comenzar poco a poco. Lo más conveniente es hacer una adaptación progresiva, llevándole menos horas durante los primeros días hasta que, en dos o tres semanas, alcancéis el que será el horario definitivo. En estos primeros días, intentad llevarle y recogerle siempre alguno de vosotros dos para que se sienta más seguro.
Alegrarle el primer día. Hacedle un regalo especial, por ejemplo, una mochila para sus cosas o un juguete que enseñar a su profesor.
Lograr que descanse. No le dejéis trasnochar. Un niño fatigado tiene más problemas de comportamiento y mayores dificultades de adaptación.
Levantarle con tiempo. Ir con el tiempo justo por las mañanas provoca nerviosismo en el niño. Y más si es de los que se despiertan de mal humor. Por esta razón, lo mejor es levantarle un poco antes para que se prepare tranquilamente y esté relajado.
Darle un buen desayuno. Es esencial para que el niño se sienta alegre y lleno de energía y pase mejor el tiempo en la guardería. Un desayuno equilibrado puede ser un tazón de leche con cereales y una pieza de fruta.
Despedirle rápidamente. Aunque vuestro hijo llore o grite, la despedida debe ser rápida y sin dramatismos, de lo contrario aprenderá a usar las pataletas como estrategia para alargar la entrada a clase. Lo mejor es darle un beso, decirle quién y cuándo le recogerá y dejarle en manos de su profesora. Podéis decirle que váis a hacer algo especial después de clase.
Dejarle llevar su peluche. Si está permitido en la escuela infantil, dejad que lleve su mascota de peluche o un recuerdo de casa. La mascota le acompaña y le da seguridad; en psicología se denomina “objeto transicional”, ya que le ayuda a realizar la transición entre la vida de bebé y la de niño.
Seguir un horario. Continuad con un horario regular para adquirir una rutina. Lo ideal es que no esté más de seis horas en la guardería y que pase las tardes en casa. Durante el fin de semana no alteréis mucho este horario.
Ser puntuales. Las mejores horas de salida son antes o después de comer y tras la siesta. Es importante ser puntuales, porque puede sentirse abandonado al ver cómo se van otros niños. Si algún día le recogéis a una hora distinta, es bueno que se lo advirtáis de modo que lo entienda: “Hoy, en vez de recogerte después de la siesta, te vas a quedar a merendar aquí”.
Dedicarle tiempo. La calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos es muy importante. Al llegar a casa, jugad con él, pasad un rato leyéndole cuentos sobre otros niños que viven su misma situación...
Mostrar interés. Preguntadle por la escuela en momentos tranquilos, durante la noche o en la hora del baño, pero no le forcéis a hablar.
Comunicarse con la profesora. Mantener una buena comunicación con la persona que le cuida es fundamental. Si vuestro hijo percibe que estáis contentos con ella, él también se sentirá bien. Además, así podréis coordinar las mismas formas de actuar con el niño.
Informarse de lo que hace. Informáos sobre las actividades que el niño realiza en la escuela, así podréis animarle a seguir aprendiendo en casa y le haréis mucho más fáciles aspectos como el control de esfínteres, aprender a comer solo...
Alabar sus progresos. Una buena idea es colgar en las paredes de su cuarto o en el salón de casa algunos de los dibujos o trabajos que haya hecho en la escuela infantil y mostrarlos con orgullo a los invitados. Así se sentirá importante.
Llevarle todos los días. No debéis dejar de llevar al niño a la guardería de forma habitual porque puede tardar más en adaptarse.
Quedar con algún amigo. Ver a sus amigos de la escuela infantil en otros lugares (el parque, la casa, etc.) aumenta su deseo de reencontrarse con ellos en clase.

Baches en el curso: superación
Aunque el niño se adapte bien a su nuevo entorno escolar, es muy probable que durante el curso se produzcan pequeñas dificultades que tendréis que ayudarle a superar, con comprensión y paciencia y teniendo muy clara vuestra estrategia:
• Si tras una ausencia larga no quiere volver: Puede pasar tras las Navidades, una enfermedad... Repetid los pasos de la primera vez, recordadle lo bien que se lo pasaba y revisad juntos sus trabajos escolares.
• Si muerde o pega a otros niños: Dejadle clara vuestra desaprobación y enseñadle formas de relacionarse más adecuadas (dar besos, abrazar, jugar...). Mostradle vuestra alegría cuando juegue sin pelearse.
• Si se queja de ganas de vomitar y dolor de tripa al ir a la escuela: Es una reacción ante un acontecimiento estresante que le provoca inseguridad. Es importante darle cariño, pero sin prestar atención a sus amenazas para que no se repitan.
• Si se constipa a menudo: Es normal, más en el primer año, pero así se inmuniza. Le beneficia ir, salvo que su pediatra os lo desaconseje.


 

Y si va a empezar en el colegio...
El paso de la guardería al colegio siempre supone un reto, por muy adaptado que el niño esté a la vida escolar. Debe acostumbrarse a nuevos espacios y horarios, las exigencias son mayores y la atención, menos personalizada. Una alternativa es una escuela infantil con segundo ciclo: aprenderá lo mismo y los cuidados son más parecidos a los de la escuela infantil de primer ciclo. La elección dependerá de vuestros gustos y necesidades y del grado de autonomía del niño. Pero si optáis por el colegio, recordad la importancia de una buena motivación. Además de los trucos que os hemos contado, os ayudará:
- Hacer asociaciones positivas. Una de las más poderosas es identificar el colegio con hacerse mayor, ya que es lo que están deseando todos los niños.
- Buscar incentivos. Si en la guardería le gustaba pintar, contadle que aquí le enseñarán a pintar todavía mejor. Si le encantan los cuentos, decidle que en el cole aprenderá a leer. Y si lo que más le gusta es jugar, explicadle que la profesora conoce muchos juegos, recordadle lo grandes que son el patio de recreo y el gimnasio...
- Favorecer su autonomía. Para ingresar en el colegio, vuestro hijo deberá controlar los esfínteres, por lo que es imprescindible que le enseñéis a manejarse solo para hacer pis. Y si va a quedarse en el comedor, que sea autónomo para comer.

¡Revista Crecer Feliz(www.crecerfeliz.wanadoo.es)!

Esther García
Psicóloga y pedagoga


 

 
 
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