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¿Qué le doy de comer?
 

Es una pregunta que se hacen muchísimas madres, y bastantes padres, conscientes de que la salud y la nutrición van de la mano.

¿Qué comidas deberíamos preparar a nuestros hijos, en cada edad, para asegurarles un crecimiento correcto y equilibrado? Y, más difícil todavía, ¿cómo conseguir que las acepten de buen grado? Para que los niños disfruten comiendo alimentos sanos, debemos enseñarles buenos hábitos dietéticos, no perder la paciencia si comen mal y valorar más lo que toman que lo que se dejan en el plato.
Alimentar a tu hijo no es sólo proporcionarle los nutrientes que necesita para que su organismo funcione bien. Es mucho más que eso: a través de la comida tu pequeño recibe cariño, seguridad, nuevas experiencias y la sensación de compartir contigo algo muy agradable. Por eso es fundamental que le críes siguiendo un patrón dietético adecuado, para que se habitúe a comer bien desde pequeñito (él aprenderá a comer según lo que tú le enseñes) y la comida contribuya a que su desarrollo físico, mental y emocional sea armonioso y equilibrado.

Al principio, sólo leche
La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido. De hecho, la Organización Mundial de la Salud aconseja alimentarle con ella exclusivamente durante los primeros meses.
Si optas por la lactancia natural, ponte a tu bebé al pecho nada más nacer. Así irá aprendiendo a agarrarse al pezón y podrá tomar el calostro, una sustancia muy rica en vitaminas y proteínas que segregan los senos antes de la subida de la leche, que aumentará sus defensas.
Si vas a criarle con biberones, no creas que tu hijo va a estar peor alimentado, porque las leches de fórmula actuales contienen todos los nutrientes que los bebés necesitan para crecer perfectamente, lo único que no le darás son los anticuerpos que transmite la leche materna. Sin embargo, a diferencia de ésta, le aportarás más hierro. Al prepararle el biberón, respeta las pautas del pediatra y no le eches más cacitos de leche de los recomendados (podrías dificultarle la digestión y sobrecargar sus riñones).
Para saber si tu hijo está comiendo lo que necesita, habitúate a pesarle una vez a la semana (en la misma farmacia, a la misma hora y con el mismo tipo de ropa). Y aun así, ten en cuenta que unas semanas ganará un poco más y otras un poco menos, y que como cada niño tiene una curva de peso según su constitución, es natural que no crezcan todos del mismo modo. Lo importante es que las curvas de talla y peso, al final de cada mes, hayan seguido su ascenso.
Llega una edad, sobre los cuatro meses, en que la leche sola no cubre las necesidades nutricionales del bebé y es preciso darle otros alimentos. Sabrás que ha llegado este momento si tu pequeño se queda con hambre después de las tomas.

Las novedades, en orden
Para que tu hijo aasimile las novedades en su dieta, además de consultar a su pediatra, debes seguir un orden lógico. Lo habitual es empezar con el zumo de naranja diluido en agua, al 50%, y después ir acostumbrándole a los cereales sin gluten, las frutas, las verduras, la carne, el pescado, las harinas con gluten, el pan y la pasta. La yema de huevo, sobre los 10 meses. Y al cumplir el año, el huevo entero, la leche entera y las legumbres.
Es importante que respetes esta pauta, porque si le das gluten, huevo o pescado antes de tiempo, puedes provocarle alergia o intolerancia a ese alimento que su organismo aún no puede asimilar. También es fundamental que le des las novedades a poquitos y de una en una, y que vigiles sus deposiciones: así sabrás enseguida si algún alimento le sienta mal y te será fácil eliminarlo o postergarlo.

Ante su inapetencia, tu paciencia
Ten en cuenta que el apetito de los bebés es muy variable y que desde la introducción de las verduras, sus ganas de comer parecen esfumarse. Además, los niños pasan por épocas de inapetencia que los nutriólogos consideran normales, y por otras en las que dicen no a la comida para reafirmar su personalidad.
En esos momentos críticos, jamás fuerces a tu hijo a comer (es contraproducente). Insístele con dulzura un par de veces, come con él para “animarle” y déjale comer a él solo, aunque se manche. Así, además de alimentarle, refuerzas la confianza que tiene en sí mismo y su autonomía. Y si a pesar de tu “mano izquierda”, sigue empeñado en no comer, retírale el plato sin inmutarte. Así evitarás que te haga chantaje con la comida.
Sé muy paciente con él. Ya verás cómo, salvo que tenga una dolencia orgánica (y si es así, el pediatra te dirá cómo solucionarla), sus problemas de inapetencia se resolverán con el tiempo.

3-8 meses: De la leche a los tropezones
En esta fase el bebé deja de estar todo el día tumbado para empezar a voltearse, reptar, sentarse y gatear. Aprende a coger y a soltar los objetos, a golpear con ellos y a tirarlos para ver qué ocurre, y pasa de balbucear a parlotear y a gritar.
Para lograr todos estos progresos necesita más energía y otros alimentos. La hora de la comida está llena de nuevas emociones.
Alimentos nuevos:
3-4 meses:
Zumo de naranja rebajado con agua al 50%.
4-5 meses: Papillas de cereales sin gluten (arroz, tapioca...).
5-6 meses: Papillas de frutas (manzana, pera, plátano).
6-8 meses: Puré de verduras (patatas, zanahorias, calabaza, acelgas, tomates, cebollas...), después estos purés con carne magra (pollo, ternera, pavo...) y postres lácteos infantiles.
Consejos
- Para prevenir las arcadas.
Hazle el puré muy pasado y sin hebras, y dáselo con una cuchara adecuada: pequeña, para que le quepa en la boca, de plástico, que es más agradable que el metal, y planita, para que no se llene mucho. Además, para que no le entren náuseas, en vez de metérsela entera en la boca, introdúcele sólo la puntita y sácasela despacio, de modo que arrastre su contenido con el labio superior.
- Para no sobrecargar sus riñones. No le sales los alimentos hasta después del primer año. Todavía tiene los riñones muy débiles e inmaduros y asimilar la sal sería un trabajo excesivo para ellos.
- Para que no se aficione al dulce. No endulces con azúcar sus papillas. Si lo haces, le costará más aceptar los alimentos salados, añades a su dieta calorías vacías, haciéndole más propenso a la obesidad, incrementas el riesgo de que se aficione a las chuches y aumentas su sensación de saciedad, lo que puede hacer que rechace otros alimentos fundamentales para crecer.
Dudas
* ¿Cómo le inicio en las papillas de cereales sin gluten? Empieza echándole dos cucharaditas de cereales sin gluten en una toma. Una semana después puedes cambiar la primera toma del día por una papilla clarita de cereales. Dásela en el biberón, para que no tenga que habituarse al nuevo sabor y a la cuchara a la vez. Cuando la acepte bien en el biberón, prueba a dársela con la cuchara.
* ¿Cómo le hago las primeras papillas de frutas? Los primeros días échale sólo una pera y una manzana peladas, cocidas y sin el corazón, y para que acepte bien la papilla, mézclala con su leche habitual. Una vez que se haya habituado a ella puedes añadir un plátano (sin las hebras, que son indigestas), una mandarina... y dejar de cocer las piezas. Retrasa la introducción de las fresas, los melocotones y los kiwis hasta después de los 24 meses: antes, estas frutas pueden darle alergia.
* ¿Cómo le preparo sus primeros purés de verduras? Empieza por el puré de patata con zanahoria o calabaza, que tienen sabor dulzón, y añádele una cucharadita de aceite de oliva, para suavizar aún más su textura. Si no le gusta, puedes habituarle al sabor de las verduras dándole sólo el caldo de cocerlas (sin sal) mezclado con su leche habitual. Una vez que se tome bien el puré anaranjado, añade acelgas, cebolla...
* ¿Por qué no hay que dar papillas con gluten hasta los nueve meses y en la caja de algunas pone que son aptas desde el sexto mes? Porque aunque muchos bebés aceptan bien los cereales con gluten desde el sexto mes, a otros pueden provocarles alergia o celiaquía (es la intolerancia al gluten, que cursa con vómitos y diarreas). Por eso los pediatras aconsejan esperar hasta los nueve, porque a partir de esta edad disminuye el riesgo de sensibilización alérgica. Por este mismo motivo no debemos ofrecer a los niños pan ni colines antes de esta edad, porque más vale prevenir...


 

LAS CANTIDADES JUSTAS A CADA EDAD
De uno a tres años
Verduras: 150 gramos diarios.
Legumbres: 80 gramos, una o dos veces por semana.
Pastas y cereales: 80 gramos, dos veces a la semana.
Patatas: 70 gramos diarios.
Carne: de 50 a 70 gramos en días alternos con el pescado.
Pescado: de 60 a 90 gramos en días alternos con la carne.
Huevos: 2 de gallina a la semana.
Pan: 100 gramos diarios.
Leche: 1/2 litro diario.
Queso: 30 gramos diarios.
Aceite, mantequilla: 25 gramos diarios.
De tres a cinco años
Dulces:10 a 15 gramos diarios.
Verduras: 200 a 300 gramos diarios.
Legumbres: 80 gramos, dos o tres veces a la semana.
Pastas, cereales: 30 a 50 gramos diarios.
Patatas: 100 gramos diarios.
Carne: 80 gramos, en días alternos con el pescado.
Pescado: 125 gramos, en días alternos con la carne.
Huevos: 2 o 3 huevos de gallina a la semana (nunca más).
Pan: de 50 a 100 gramos diarios.
Leche: 1/2 l diario.
Queso: 25 a 30 g diarios.
Aceite, mantequilla: 25 gramos diarios.
Dulces: 20 gramos diarios.
Silvia Cándano( www.crecerfeliz.wanadoo.es )
Asesora: Dra. Rosario Hellín, nutrióloga
   
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