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Manual del Rey
Mago
Todos los papás buscan cómo acertar la noche
de Reyes. Con buenos consejos e imaginación, este año lo vais a lograr.
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La mejor forma de aprender es jugando, pero no
hay que obsesionarse: si olvidamos que el juego debe ser voluntario y
divertido anulamos sus ventajas. Por eso, para acertar en la compra del
juguete, éste debe adaptarse a la edad, madurez y gustos del niño.
Durante los primeros meses el bebé juega con sus manitas y sus pies. El
mundo que le rodea es fantástico y para conocerlo utiliza sus sentidos
(chupar, ver, tocar, etc). Los juguetes de esta etapa deben responder a su
rápida evolución. No es lo mismo un bebé de 6 meses que disfruta con
sonajeros, tentetiesos, cubos y cositas de agarre, que uno de 10-12 meses
que ya gatea, se pone de pie y necesita movimiento (rulos, pelotas de
trapo, arrastres, etc.).
Entre 12 y 24 meses le gustan los juguetes que imitan a objetos de su
entorno. Sus manos son más hábiles y puede construir y derribar, hacer
puzzles, ensartar anillas, pasar páginas e identificar imágenes sencillas.
Le encantan los juguetes de apretar teclas, los que emiten voces o
melodías (ideales para fomentar el lenguaje) y los correpasillos.
De bebé a niño
De 2 a 4 años su imaginación está en auge. Habla y riñe a sus
peluches, cambia de voces, juega con marionetas y teatros... Los juegos de
representar situaciones cotidianas le encantan. Es más autónomo y puede
jugar solo (aunque necesita la presencia de alguien). Los túneles, las
tiendas de campaña, los moldes y pasta para modelar son fabulosos para
desarrollar su creatividad.
De los 4 a los 5 años prefiere jugar con otros niños. Los juguetes que
requieren la participación de otros son los preferidos (juegos de memoria,
balón de fútbol, etc.). Con ellos aprende a aceptar un orden, a respetar
al contrario y las reglas del juego (aunque no siempre le salga bien).
Después de los 5 tiene muy claros sus gustos, se siente mayor y quiere los
juguetes que tienen sus amigos. Los ordenadores y videojuegos preparan su
mente para el pensamiento abstracto. No tengas prejuicios, basta con
controlar el tiempo de juego. Los juguetes que perfeccionan su
psicomotricidad serán muy valorados (bici o patinete, con casco, por
supuesto) más si puede ir acompañado de papá y mamá.
Consejos a los padres
0-12 meses
- Cuando son tan pequeños no se enteran de estas fechas. Si
deseáis que vengan los Reyes para él, vale con un detalle.
- Es importante que juegue y tenga juguetes, pero no es imprescindible
dárselos todos juntos. Hay muchos días en el año. Reserva alguno.
- También son buenas opciones de compra: las mantas de actividades y
gimnasios, los aros de dentición, los musicales, las lámparas que
proyectan figuritas, los tambores y juguetes de golpear y los muñecos
para chupar.
1-2 años
- El amor a los muñecos no es sexista. Fomenta la ternura y
el instinto de protección. Tampoco te agobies si descabeza al muñeco o
destripa los juguetes. Es la simple curiosidad de saber qué hay dentro.
- Son buenas opciones: los columpios, casitas de tela, pelotas,
llaveros, juguetes para el baño, cajas para guardar, etc.
De 2 a 4 años
- Ya puede realizar tareas sencillas como recoger sus cosas.
No te extrañe que quiera una escoba o una fregona. Imita lo que ve.
- Su destreza ha mejorado mucho y es capaz de manipular ceras,
plastilina, tijeras romas, pegamento, etc. Pero su sentido de la
limpieza deja mucho que desear. Si no lo soportas, opta por otros
juguetes.
- No conoce el peligro. El triciclo, mejor con barra, asi tú lo puedes
controlar.
De 4 a 5 años
- Juegos educativos sí, pero cuanto más divertidos mejor. Más
tiempo les dedicará.
- Otras opciones de compra: vestuario y accesorios para muñecos,
patines, coches teledirigidos, mecanos, etc.
- Una mascota no es un juguete. No cedas a sus deseos si no estáis
seguros de que TODOS en casa participaréis en su cuidado diario,
necesidades y cariño.
Más de 5 años
- Para que no haya decepciones, asegúrate de que comprende la
publicidad del juguete que quiere. Y ante la duda, llévale a verlo.
- Los juguetes bélicos producen una placentera sensación de poder. No es
preocupante que los desee salvo si sólo quiere este tipo de juguetes.
- No lo olvides: ante el vicio de pedir... se impone la responsabilidad.
Demasiados juguetes saturan, bloquean al niño y le impiden disfrutar.
Belinda Santamaría
y Victoria Duerto. (Revista Crecer Feliz)
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