Pulgarcito.es - Tienda especializada en tu Bebe
Seleccion de articulos....
 

 

La conquista del orinal
Quitar los pañales a tu hijo es una cuestión de tiempo, y en los niños el tiempo implica madurez. Para ti, un mes más o menos no significa nada, pero para él puede suponer el éxito en su nuevo aprendizaje. Cuando el niño esté preparado lo conseguiréis en muy pocos días.

 

Generalmente cuando se plantea la cuestión de quitar los pañales priman otros intereses antes que los del niño. La prisa, por ejemplo por el inicio próximo del cole, es mala consejera.
Es primordial, antes de empezar, saber si el niño está preparado (mira el recuadro adjunto). Y después, seguir uno de los métodos que proponemos (en el recuadro de la página siguiente). Acompáñalo con templanza y buen humor, porque lógicamente tu hijo tendrá escapes de todo tipo, pero con constancia te aseguramos que dejará el pañal en menos de 30 días (las niñas aun en menos tiempo).

Más fácil de lo que crees
Cuando el niño está listo las cosas son sencillísimas. Marina tenía dos años y medio cuando su madre le explicó que le iba a quitar los pañales, pues hacía calor e iría más cómoda en braguitas (primer método). Durante unos días notó el pis mojarle los calcetines, y Marina comprendió que aquello no podía ser. La decisión se reafirmó cuando evacuó en sus braguitas. ¡Una y no más! Quince días después el asunto estaba dominado.
Así es como suele ser la mayoría de las veces, pero intentarlo antes de que el niño esté física y mentalmente maduro dificulta el aprendizaje. Éstas son algunas situaciones que conviene no copiar.

Vuelve a ser un bebé
Soy de las madres que tienen prisa, lo reconozco. Mi hija “mayor” tenía 18 meses cuando su hermano estaba a punto de nacer. Era verano y en la guardería me habían recomendado quitarle los pañales, porque iba muy adelantada. Tenían razón, a los 15 días ya controlaba el pis (utilizaron el método primero). Pero nació su hermano y con él llegaron las visitas, los comentarios poco afortunados, la mamá que se queda en casa con el bebé... y los celos.
De un día para otro todo se perdió. Mi hija volvió a hacerse pis a un ritmo de nueve bragas diarias (en la guardería prefirieron no volver a ponerle el pañal). Fueron dos meses horrorosos, con postparto, bebé recién nacido, charquitos de pis por toda la casa y lavadoras repletas de ropa menuda. Pero aprendí la lección: con el hermano no lo intentamos hasta los dos años y medio. Tardamos 20 días, pero sin problemas.
Explicación de la pediatra. La niña no estaba preparada para la llegada del hermano ni para dejar el pañal. Un cambio tan importante les hace retroceder entre seis y ocho meses en su proceso madurativo y durante un tiempo se puede perder lo conseguido hasta entonces (dejar el chupete, el biberón, el pañal, etc.), ya que el mayor quiere hacer lo mismo que el bebé y sentirse tan atendido como él.
El consejo de la psicóloga. En este caso se unen varias circunstancias negativas. Primero, la enseñanza del orinal fue temprana y no estaba aún arraigada cuando llegó el hermanito. Y segundo, con la presencia del bebé se produjo en la niña un retroceso en su madurez. Los aprendizajes que trastocan el ritmo habitual del niño deben planificarse para que no coincidan con otro cambio importante. Cuando se produce un retroceso, lo mejor es empezar desde el principio: volver a ponerle el pañal y esperar a un momento más pausado para reiniciar el aprendizaje.

Cuesta decir adiós
Miguel es una personita de dos años y medio con una personalidad muy fuerte. Hace un par de meses que en la “guarde” iniciaron el proceso y allí, con sus compañeros de orinal, ha aprendido a hacer el pis cuando le ponen (segundo método). Las heces no, se las guarda para momentos de mayor intimidad, en casa. Y es que en casa las cosas son muy diferentes. A pesar de haber descubierto la comodidad que supone ir sin pañal, Miguel es incapaz de hacer la caca en el orinal. Lo pide, pero hay que ponerle el pañal para que la haga. Si no lo tiene, busca una puerta, hoy aquí, mañana allá, y detrás de ella se baja el pantalón y deja su presente.
Explicación de la pediatra. El niño ve que los papás se cierran en el baño y él busca la misma intimidad. Sin el pañal las heces quedan al descubierto y el niño prefiere hacerlo en privado (detrás de la puerta). Es algo normal hasta que entienda que puede hacerlo en el orinal igual que en el pañal. Lo más importante es no forzarle a hacerlo sin pañal, ya que podría retenerse y convertirse en un niño estreñido.
El consejo de la psicóloga. La resistencia para hacer caca en el orinal se debe a que al defecar, el niño cree que pierde una parte de sí mismo que después se va por el inodoro (cosa que no ocurre si lo deja tras la puerta). Al hacerlo en el pañal, el niño apenas vive esa separación. Lo mejor es ponerle el pañal cuando lo pide, pero colocárselo cada vez un poco más bajo. Al final apenas habrá diferencia entre hacerlo así o en el orinal. Mientras, conviene leer con él un libro sobre este tema para que entienda las funciones de su cuerpo. Por ejemplo, ¿Y después de los pañales?, de Marianne Borgardt, en Edit. Timun Mas.

 

¿CÓMO SABER QUE YA ESTÁ PREPARADO?
• Es capaz de escuchar y entender lo que dices.
• Puede obedecer órdenes sencillas (“trae tus zapatillas”, “lleva esto”).
• Permanece sentado tres minutos sin agobiarse.
• Puede levantarse por sí solo del orinal.
• Es capaz de aguantar una hora seco.
• Se toca sus genitales o se muestra inquieto cuando tiene ganas de hacer pis.
• Indica que lleva el pañal mojado o avisa cuando se ha hecho pis.
• Habla para pedir sus necesidades o se hace entender cuando las tiene.
• Puede bajarse solito el calzón o la braga.

 

Belinda Santamaría
Asesoras: Alicia Colombo, pediatra, y Coks Feenstra, psicóloga

 

   
[Volver a la pagina Principal]